ACTO DE COLACIÓN DE MÉDICOS DE LA UCA
5 de Mayo de 2017

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DISCURSO:
Distinguidas autoridades invitados, colegas y amigos. Uno de mis profesores decía que no le molestaban los bostezos del auditorio, ni que algunos se durmieran, tampoco si miraban insistentemente el reloj, recién se comenzaba a preocupar cuando los veía actuar como si el reloj estuviera detenido,…. por lo que espero no llegar a esta situación.….

Intentare ser lo más breve posible para describir la sensación que siento en el día de hoy, es una sensación bivalente, como el yin y el yan, hoy se une la alegría con la tristeza. La alegría de un nuevo acto de colación en la que distinguimos con la entrega de diplomas a la cuarta promoción de egresados de nuestra Facultad de Ciencias Médicas, pero también de tristeza porque varios de nuestros directivos y docentes dejan la Facultad después de una labor de muchos años de compromiso con la formación de recurso humano. En estos últimos días pensaba que mensaje dar a los que culminan una trayectoria profesional y cual otro a los que hoy la inician. Los discursos del Dr. Alume y del Dr. Yebara reiteraron y reforzaron los mensajes que todos ustedes como alumnos y actuales colegas recibieron durante los años que fueron formándose en esta Facultad, creciendo integralmente…holísticamente. No puedo más que refrendarlos y anhelar que sirvan de guía para su labor profesional, para ese vínculo con el paciente, para esa relación médico-paciente que se fue deteriorando en nuestra sociedad por una multicausalidad de factores.

En esta búsqueda de síntesis (porque las agujas del reloj van a toda prisa…y espero no inquietar al auditorio) me pareció oportuno entonces focalizar estas palabras finales hacia los docentes que nos dejan,… hacia estos queridos egresados de la labor docente, no de la profesión porque se es médico para toda la vida.

No me gusta hablar de despedida, las personas no pasan por nuestras vidas sin dejar huellas, en algún momento vuelven, nos visitan con su presencia física, nos visitan en nuestra mente, nos vuelven a golpear la puerta de nuestro corazón y saben que esas puertas siempre están abiertas. Buscando resumir en pocas palabras el sentimiento que nos invade; tres palabras brotaron fácilmente desde lo más profundo de mi ser,…. reconocimiento, agradecimiento y perdón.

Todas las personas necesitamos ser reconocidas. Maslow graficó en una pirámide los diferentes factores que motivan al ser humano, que le dan estímulo y razón de ser a su vida, y ubicó en el vértice de la misma al reconocimiento, ya sea de los pares, de la comunidad, o de la familia, el reconocimiento que los otros tienen sobre muestra labor, nuestra actitud, nuestra conducta.
¿Qué hace falta entonces para ser reconocido en este mundo de la docencia? Quiero afirmar categóricamente que no alcanzan los títulos, el currículum, o las cocardas…. Cuando el hombre invento el espejo no dimensiono la magnitud del error cometido, solo cuando nos enfrentamos a él sabemos lo que realmente nos falta para ser reconocidos. Todos los maestros que pasaron por nuestra Facultad y que este año culminaron su labor, nos enseñaron que para alcanzar ese estatus superior hay que agregarle un plus a los títulos, ellos condimentaron los saberes con valores…, y el aroma y sabor de esta receta magistral les permitió alcanzar ese status de cocineros gourmet, de docentes reconocidos. Pero además tuvieron convicción y firmeza en mantener inalterables esos valores a pesar de las adversidades del medio.

También hay que dar lugar al agradecimiento a los maestros, que si es sincero y nace del corazón seguramente es mutuo. Es la combinación entre la generosidad de dar y la humildad de abrirse a recibir, de admitir la falta de luz. La vela sin una mano y un fósforo que la encienda no brilla…. Agradecemos a los maestros por esa mano que llegó a nosotros y a la Facultad por haber sido el medio, el instrumento que nos vinculó como el fosforo lo hizo a la vela.

Decía nuestro Rector Monseñor Víctor Fernández, en la presentación de su libro sobre la vida de Enrique Show que los humanos no nacemos perfectos, pero con los años vamos en búsqueda de esa perfección. Nos cuesta aprender a perdonar; perdón no es una palabra que nos salga fácilmente, y cuando la decimos no siempre se correlaciona con un sentimiento real y profundo…. Estimados maestros acepten nuestro perdón si en algún momento no los valoramos adecuadamente, si no los protegimos lo suficiente, si no hicimos todo lo que esperaban de nosotros.

La vida no cuenta los pasos que hemos dado, ni los zapatos que hemos gastado en recorrerla, sino las huellas que hemos dejado. Estimado Dr. Hugo Alume un grupo de jóvenes médicos sobre los que has dejado huellas, marcas imborrables, quieren entregarte un diploma para que lo recibas como símbolo y en representación de todos los docentes que culminaron su trayectoria en esta Facultad de Ciencias Médicas, especialmente de los Dres. Ashkar y Koch quienes este año partieron a la casa del señor; luego yo te hare entrega de este otro Diploma por el que la Universidad te reconoce como Profesor Emérito.

Gracias a todos los presentes por compartir este momento íntimo de nuestra Facultad.

Prof. Dr. Miguel Ángel Schiavone
Decano Facultad de Ciencias Médicas
Universidad Católica Argentina